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Rito

Cada uno es el templo donde se adora al otro
con las exigencias a nivel de piel.
¿Qué mejor que la herejía del cuerpo,
donde el amor es el verdadero Dios?

Abrazo

Y en la deseada fusión
de esos cuerpos de espinas,
dos bocas de cereza
sangrarán suave veneno.

Y el rojo purulento
será vaticinio
de no amargura,
de suspiros indoloros
y sonrisas obvias.

Noche 19-I

De palabras imprecisas está contada esta historia. En ella no se plasma la decencia, no hay cabida alguna para el pudor.
Las sábanas callan que los vieron entrar como dos buenos amigos envolviéndose en las pieles de nuevos amantes.

Una pequeña mochila fue dejada en un rincón. Como imanes se atrajeron bocas y cuerpos, las manos mesuraban territorios previamente explorados.

(¿sabes que podrías hacer un mapa con mis lunares y yo un recorrido con cada uno de tus nervios?)
– – –

Chocolate en las lenguas, jugaban, se entrelazaban. No había dolor ni desconfianza, ni en las miradas ni en las palabras que se habían esfumado. Era un desvestirse cómodo, casi imperceptible.
– – –

Dices que siempre te sonrojo. Tú me haces sonreír. Pero en esta ocasión las miradas irradiaban fuego, ternura, deseo. El juego virtual traspasó realidades y ahí estaban ambos: calientes, cachondos, los sexos frotados, las manos unidas en un solo puño, los nombres repetidos en bloques de tres.

(¡pero qué bien se escucha mi nombre en tu ronroneo feroz!)
– – –

 

El vuelo de tu canto
reposa en mi,
como vuelo de mariposa
Sobre las flores.

Conocerme

Existo porque me evidencian mis sentidos. Así de simple.
Soy porque los sentidos me hacen tener cierta razón en mente y cuerpo.
Y por supuesto en hígado y corazón.

Susurros

Tu nombre escrito tres veces
como evocación del pecado:
noches en la tibieza,
en la carne florida,

Tu nombre
es el rojo deseo
por más besos.

Mis ojos

Mar de deseo
en él navegas:
abres sus aguas.
Soy carne trémula.
que acoge
tu náufrago
cuerpo.